Los primeros humanos en viajar a Marte se enfrentarán a todo tipo de desafíos.Lo que se ha discutido mucho, sin una solución potencial todavía, es la posibilidad de una pérdida significativa de densidad ósea en una misión de tres años.Los astronautas pierden alrededor del 1% de su densidad ósea por mes debido a la microgravedad en la ISS.Si solo tienen seis meses en la estación, no es gran cosa, pero dos viajes espaciales de 10 meses para una misión al planeta rojo podrían ser una preocupación.Ahora el equipo de investigadores cree que hay una solución. Alimenta a los astronautasmás ensaladas.
La lechuga, comúnmente utilizada como base para ensaladas, no es particularmente propicia para la densidad ósea en su forma normal.Sin embargo, es un fragmento de péptido llamado hormona paratiroidea humana (PTH).Puede estimular el crecimiento óseo que puede combatir la osteopenia, una pérdida de densidad ósea asociada con un entorno de baja gravedad.La PTH generalmente se inyecta, pero puede no ser factible para misiones espaciales. El suero y las jeringas necesarios para administrar la cantidad requerida de medicamento serían prohibitivamente caros de disparar.
Afortunadamente, las inyecciones no son la única forma de obtener medicamentos.En algunos casos, simplemente se pueden comer.Hasta ahora nadie ha intentado hacer eso para la PTH, pero ahora el estudiante graduado de UC Davis Kevin Yates y sus colegas han desarrollado una forma transgénica de lechuga que puede expresar la PTH.Presentaron su investigación en la reunión anual de la American Chemical Society en marzo.
Para crear esta lechuga transgénica, el equipo recurrió a técnicas estándar para dar genes específicos a las plantas. Infectan las plantas con una bacteria conocida como Agrobacterium tumefaciens.Los estudios preliminares han demostrado que esta bacteria hace bien su trabajo, produciendo 10-12 miligramos de PTH por kilogramo en lechuga.En los niveles actuales, cada astronauta necesita comer alrededor de ocho tazas de lechuga al día para obtener suficiente PTH para prevenir la pérdida ósea, lo que Yates admite que es “una ensalada bastante grande”.
Sin embargo, hay espacio para la mejora.La suposición básica es que solo el 10 % de la PTH producida por las plantas entrará realmente en el sistema humano, pero esto aún no se ha probado.Hasta ahora, los investigadores no han infectado los cultivos modificados, ya que esperan los resultados de los estudios en animales para demostrar su seguridad.Si otros cultivos genéticamente modificados son una indicación, la lechuga debe ser segura para comer y tener un sabor similar a las variedades tradicionales.
La ventaja de los cultivos modificados genéticamente es que los científicos pueden seleccionar la cepa con el porcentaje más alto de las características que buscan y seguir intentando mejorar la mejor cepa.Yates y sus colegas esperan hacerlo con la lechuga que producen, lo que podría aumentar significativamente los rendimientos.

Una vez que encuentren una cepa con la que estén satisfechos, querrán probarla en la estación espacial.Esta no es la primera vez que los astronautas cultivan lechuga en la ISS, pero vale la pena ver si esta cepa tensa está experimentando efectos secundarios debilitantes debido a la microgravedad.Suponiendo que ese no sea el caso, comenzar con una semilla pequeña sería relativamente simple y económico, y eventualmente se convertiría en lechuga y produciría PTH.
Pero el espacio exterior no es el único lugar donde esta forma de lechuga puede ayudar. Hay áreas en la Tierra que sufren de falta de medicina tradicional, y la falta de PTH puede conducir a enfermedades óseas degenerativas en esa población.Esta nueva cepa de lechuga podría reducir la pérdida de densidad ósea en la población en lugar de intentar tratamientos farmacológicos continuos a gran escala en estas partes del mundo.
Aún no se ha determinado si alguno de estos se materializará.La NASA no está planeando sus primeras misiones a Marte hasta la década de 2030, por lo que todavía hay mucho tiempo para trabajar para perfeccionar la cosecha.Y tal vez los astronautas en esa misión puedan disfrutar de una deliciosa comida de hojas secas sin cocinar una vez al día.Aún mejor si ayuda a prevenir condiciones debilitantes de los huesos.
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Imagen principal:
Una imagen de una lechuga modificada genéticamente que produce la hormona estimulante de los huesos.
Créditos – Kevin Yates